La historia
Seis años de gestación. No porque tomara seis años grabarlo, sino porque se quedó al noventa por ciento, y terminarlo significaba convertirme en otra persona.
Lo que ves es lo que escuchas. Sin pistas de acompañamiento ni preproducción. Solo yo, mi violín, efectos, un pedal de loops y el momento.
Este álbum tardó seis años en gestarse. No porque tomara seis años grabarlo. Grabé todo el material en 2019 y 2020. Sino porque me quedé atorado como al noventa por ciento y no lograba cruzar la meta. Hasta ahora.
Publiqué una pieza con su video en vivo cada semana, y por fin cerré el ciclo abierto que llevaba años fragmentando mi atención. Por fin me convertí en una persona que termina lo que empieza.
Pregunta + experiencia + idea = concepto del álbum
El proyecto Less Than Three surgió de la combinación de una pregunta concreta, una experiencia concreta y una idea concreta.
Pregunta: ¿Cómo uno la espontaneidad que me encanta del live looping con la solidez que necesito para tocar con seguridad, todas las veces?
Idea: Las limitaciones fomentan la creatividad, y la libertad dentro de ellas.
Experiencia: Una presentación en vivo en la televisión mexicana que me motivó a prepararme como nunca antes.
Cuando la inspiración fluye, y cuando apenas gotea
El live looping tiene un elemento de improvisación precioso que me encanta. Con solo un looper, un multiefectos y un instrumento, puedes construir cualquier tipo de loop, en el momento. Puede llevarme a cualquier parte, y a veces me lleva a lugares musicales que nunca habría imaginado. Pero no siempre es obvio qué hacer. La inspiración no siempre fluye. Es fácil que se desinfle o se vuelva monótono.
Antes improvisaba por completo todas mis presentaciones, un arma de doble filo. A veces tenía shows totalmente inspirados en los que salían ideas nuevas mejor que nunca, en tiempo real, frente al público. Pero otras veces tenía shows totalmente deslucidos: nada parecía encajar, ninguna idea nueva interesante, ni siquiera podía recordar algo interesante que hubiera hecho antes, y apenas lograba sostenerlo hasta el final del set. Súper incómodo. Nunca sabía cuál de los dos sería. Me ponía muy nervioso.
La experiencia decisiva
Cuando me invitaron a tocar en vivo en la televisión mexicana, pensé que podría ser un gran punto de inflexión en mi carrera. En cierto modo lo fue, pero no como esperaba.
Tenía apenas dos minutos y medio para causar impacto, y pensé que millones de personas podrían verlo y volverse fans, así que planeé con cuidado cómo se construiría cada capa de loops, y luego lo ensayé en mi mente una y otra vez. Quería que los 150 segundos contaran, y me encantó el estado mental en el que entraba al ensayar.
También me encantó no sentir ninguna presión por intentar algo más complejo de lo que razonablemente podía lograr en una composición de menos de tres minutos. La libertad que encontré en esas limitaciones se volvió la base de todo el concepto del álbum.
Surgió la respuesta a mi pregunta
Desarrollar un repertorio de composiciones que hubiera practicado lo suficiente para tener una estructura sólida, pero con espacio para respirar e improvisar dentro de ese marco. Y recrear las limitaciones de tocar en vivo en televisión.
Primera limitación: que duren menos de tres minutos. Obligarme a destilar cada idea hasta su esencia. Sin divagaciones interminables. Solo el núcleo de lo que hace hermosa a cada pieza.
Segunda limitación: cada composición grabada en una sola toma continua en vivo. Practicar el repertorio hasta poder tocarlo en vivo con confianza, bajo presión.
Estas versiones siempre podían ampliarse en una presentación en vivo. Si estaba en el flujo de la inspiración con ideas nuevas, ni siquiera tenía que tocarlas necesariamente, pero si alguna vez me sentía atorado, tendría algo sólido en qué apoyarme.
El camino
Empecé a desarrollar algunas ideas de live looping en los meses posteriores a la presentación en televisión, y en mi cumpleaños, en noviembre de 2019, grabé la primera composición nueva, Cloud Kaleidoscope. Anuncié el proyecto con alegría, confiando en que lo haría realidad.
Las locaciones
En ese entonces vivía con mi pareja en una de esas increíbles casas de hobbit, como salidas de la Comarca, en los bosques a las afueras de la Ciudad de México: la Casa del Árbol. Sentí que debía aprovechar tener tantas locaciones únicas y hermosas tan cerca. Algunos vecinos abrieron generosamente sus casas para que grabara en ellas, e hice un trabajo de grabación en un hermoso hotel sobre una montaña de cuarzo en Valle de Bravo mientras lo renovaban, con permiso para grabar mis propios videos en mi tiempo libre.
En algunas locaciones tuvimos el día entero. En otras, apenas media hora. Esa presión de tiempo, de hecho, muchas veces ayudó. Me ayudaba a concentrarme, como en la televisión en vivo, me hacía lanzarme a grabar mientras teníamos la oportunidad, forzaba decisiones y evitaba el perfeccionismo interminable.
Dejarlo a medias
Descubrí que no podía mantener el ritmo semanal que pretendía, así que me dediqué a grabarlas todas primero, y terminé todas las grabaciones para agosto de 2020. Ahora solo me quedaba algo de trabajo tedioso de edición, algunas decisiones difíciles sobre qué tomas usar, y una composición de la que sentía que todavía necesitaba una mejor toma. Esos eran mis puntos débiles. Caí en la indecisión y empecé a perder impulso.
Así que cuando me encargaron hacer la banda sonora de KAN, fue la excusa perfecta para empezar un proyecto nuevo y emocionante antes de cerrar este en el que llevaba casi un año trabajando. Sabía que quería terminar Less Than Three, pero me dije que necesitaba empezar el encargo lo antes posible, que era mejor cambiar de prioridades.
Less Than Three se quedó al noventa por ciento durante seis años.
Cuando todo hizo clic
Convertirme en padre en noviembre de 2023 cambió algo. Me ayudó a enfocarme en lo que más me importa. Me di cuenta de la importancia de terminar los proyectos. Y aquí estamos: por fin termino lo que empecé.
Después de tanto tiempo, podría haber decidido simplemente abandonar este proyecto y seguir adelante. Pero no pude. Hay algo especial en él, y parecía absurdo dejar tanto trabajo enterrado. Esto nunca fue solo cuestión de lanzar música. Se trata de lo que aprendí al cerrar por fin un ciclo de seis años. Si alguna vez has tenido un proyecto creativo atorado al noventa por ciento, o en general te cuesta terminar proyectos, quizá algo de lo que descubrí también te ayude.